jueves, 9 de diciembre de 2010

¿Y a ti quién te dijo que Dios es Santa Claus?

¿Por qué Señor? ¿Qué acaso no me escuchas? ¿Por qué no cumples tu palabra, Señor?
Oro a ti día y noche y sigues sin contestarme...
¿Te has olvidado de mi, acaso?

Dice Santiago 4:3 "Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites."


Pero Señor, tu palabra dice en Lucas 11:9: "Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá."

Y además dice en Marcos 11:24 "Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá."

TODO, Señor, allí dice TODO!



¿Pero acaso has abierto la Palabra de Dios en Juan 15:7? Corre, ve por tu Biblia y ábrela.

"Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho."


¿Notas algo curioso en la estructura gramatical del versículo? Utiliza la palabra si al comenzar. Eso es un condicional, o puesto de una manera más clara: Pide lo que quieras y te será dado SIEMPRE Y CUANDO yo (Jesús) y mis palabras (mandamientos) estén considerados en esa petición.
No dice que cualquier cosa te será otorgada nadamás por el hecho de pedirla en su nombre, de pedirla a Dios, sino que como Él permanece en tí todo lo que pudieras pedir está normado bajo SU ley y es acorde a SU voluntad.

Entonces sería una buena idea detenerte a preguntarte si lo que estás pidiendo está de acuerdo a la persona de Jesús y a los mandamientos de Dios.
Como dice más adelante en el versículo 10 "Si guardareis mis mandamientos permaneceréis en mi amor."

Entonces, no puedes orar para que corran a tu compañero de trabajo que se la pasa haciéndote quedar mal frente al jefe y esperar que Dios lo haga, y encima de todo, reclamarle "¿Por qué jamás me escuchas, Dios?"

Mejor abre la Biblia y lee Romanos 12: 19-21 donde dice que la venganza es de Dios, no tuya. Lo que Él te manda que ames no solo a al prójimo que te cae bien, sino también a tu enemigo, eso lo dice Dios en Lucas 6:27-36

No es que Dios nos haya dejada de escuchar, quizá nosotros estemos pidiendo las cosas mal...

" Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye " 1 Juan 5:14

martes, 7 de diciembre de 2010

¿Eres una buena persona?




Digamos que ponemos un chip en tu cerebro que pudiera grabar todos tus pensamientos durante una semana y después los reproducimos en pantalla gigante para que entonces los vieran tus familiares y amigos...




lunes, 29 de noviembre de 2010

Aquí estoy.



Pensé que podía malgastar mi vida sin consecuencia alguna,
que podría hacer lo que me placiera sin necesidad de darte cuentas.
¿Cómo puedo ser tan malagradecida?

Me alejé por el camino que me pareció correcto,
quizá pensé que sería divertido, que sería fácil.

Me dijiste que te escuchara, que me guiarías por sendas de paz
pero seguí caminando sin mirar por dónde estaba pisando...

Una a una me tragué las mentiras que me ofreció el mundo,
voces y más voces, a mi parecer, muy sabias.

Las escuché y canté su melodía.

Un día me desperté en medio de un charco de asqueroso lodo.
Tierra sucia, barro indeseable, polvo de lágrimas.

Me quedé sentada durante unos instantes, me dije a mi misma que debía ser fuerte,
que no tenía nada de malo, que todos estaba allí.
Poco a poco las voces rompieron mi silencio y comenzaron a hablar de nuevo.
Esta vez presté atención y las voces que me habían parecido tan sabias en realidad sonaban tan confundidas como la mía.
Entonces caí en la cuenta ¿Qué estaba haciendo yo allí?
Yo no soy del mundo, yo no debería estar aquí.

Me levanté llorando y con la ropa desecha, con un hedor insoportable corriendo por mis venas y con la cabeza baja por la verguenza.
Me arrastré para salir del lodo, ese mismo lodo del que tú me sacaste; ese mismo lodo al que volví por mi cuenta.

No soy digna de ser llamada tu hija, Señor.
Perdóname, perdóname, perdóname...

Te pude ver a lo lejos y caminé hacia tí.
Padre, perdóname, he pecado contra ti y no soy digna de ser llamada hija tuya.

Entonces me abrazaste con amor y ternura, no te importó mi atuendo desgarrado ni las heridas descubiertas, me tomaste entre tus manos de nuevo y me limpiaste con cuidado.
El hedor se conviritó en perfume y mis heridas sanaron.

Ni siquiera pude empezar a hablar de mi pasado ,"yo te he perdonado" me dijiste.

No volveré al lodo jamás Señor, porque aquí, a tu lado es a donde pertenezco.
Gracias por dejarme volver a ti Padre.

"Dichoso aquel 
      a quien el Señor no toma en cuenta su maldad       y en cuyo espíritu no hay engaño." Salmo 32:2

El hijo pródigo

domingo, 25 de julio de 2010

Él perdona...


Ya está. Conocemos lo que hay que hacer para arrepentirnos de nuestros pecados.
Sabemos que Dios nos perdona. ¿Lo sabemos?
Pero... existen cosas en nuestro pasado que guardamos bajo llave muy, muy en lo profundo de nuestro corazón.
No queremos que nadie lo sepa, es más, ni siquiera queremos recordarlo nosotros mismos. Pero es parte de lo que somos y es lo que nos trajo al lugar en donde estamos ahora, sea bueno o malo.
Algo nos pesa, venimos arrastrando un algo desde muchas millas atrás.
Es entonces cuando tienes que detenerte y revisar tu cofre de secretos.
Algo allí no anda bien. Algo allí te detiene.
¿Por qué?
Entonces quizá contra nuestra voluntad, recordamos ese algo que habíamos logrado ignorar por un rato y nos damos cuenta de lo mucho que nos pesa.
Caemos en la cuenta de que nos está hiriendo el pasado y quizá dudamos si Dios podría perdonarnos eso.
Pero no lo dudamos porque sea algo que haya que cuestionarse.
Dios perdona. El lo prometió.
El perdona a los que se arrepienten de corazón (que significa, claro, caminar en sentido contrario a lo que estábamos haciendo mal).
La pregunta allí sería ¿Qué tan dispuesto estás a perdonarte a ti mismo? o peor aún ¿Qué tan bien conoces las verdades de Dios para creer que te perdonará?



Salmos 130

Esperanza en que Jehová dará redención

Cántico gradual.

1 De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.

2 Señor, oye mi voz;
Estén atentos tus oídos
A la voz de mi súplica.


3 JAH, si mirares a los pecados,
¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?


4 Pero en ti hay perdón,
Para que seas reverenciado.


5 Esperé yo a Jehová, esperó mi alma;
En su palabra he esperado.


6 Mi alma espera a Jehová
Más que los centinelas a la mañana,
Más que los vigilantes a la mañana.


7 Espere Israel a Jehová,
Porque en Jehová hay misericordia,
Y abundante redención con él;


8 Y él redimirá a Israel
De todos sus pecados.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Una guía



Salmos 25:8-10 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

8-10 Dios mío, tú eres bueno
y siempre actúas con justicia.
Enseñas a los pecadores
a hacer lo bueno;
enseñas a los humildes
a hacer lo bueno y lo justo.
Con quienes cumplen tu pacto
y obedecen tus mandamientos
tú siempre actúas
con amor y fidelidad.


Y la vida se vuelve mucho más sencilla (nunca dije fácil) cuando te das cuenta de que si decides agradar y obedecer a Dios en todo, todas las demás áreas de tu vida comienzan a girar alrededor de Él.
Las cosas son más sencillas, porque todos los mandamientos de Dios son para protegernos y darnos una bendición.

Así que, dejándolo guiar nuestras vidas nos estaremos quitando un enorme peso de encima, claro, hay que poner de nuestra parte ¿No?

Escuché una vez que alguien dijo "Ojalá existiera un manual para la vida."
Bueno, eso no existe, haría a la vida insípida, pero sí tenemos una guía de lo que está bien y mal, y de lo que Dios tiene para decirnos.
Él no promete sacarte de todos tus problemas, si no ayudarte en todos y cada uno de ellos.

17 Dios escucha a los suyos
y los libra de su angustia.
18 Dios siempre está cerca
para salvar a los que no tienen
ni ánimo ni esperanza.
19 Los que son de Dios
podrán tener muchos problemas,
pero él los ayuda a vencerlos.
20 Dios cuida de ellos
y no sufrirán daño alguno.

Salmo 34:7-20

sábado, 24 de abril de 2010

Afan...

"Por eso les digo: No se preocupen por su *vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?"

Cómo miles de personas en México, mi familia no se libró de los estragos de la crisis económica.
No me había dado cuenta de cuánto estrés estaba reteniendo dentro por lo mismo.
No es la primera vez que atravezamos momentos difíciles, sólo que entonces era muy pequeña como para darme cuenta.
Ahora, que manejo en mi diario vivir un poco más de capital para gastos escolares, recreativos o necesarios, puedo sentir la preocupación de saber administrarlo correctamente.
Ese miedo de derrochar las cosas... esa sensación de impotencia.
Gracias a Dios por que Él siempre cumple sus promesas, nunca nos ha faltado ni nos faltará que vestir, dónde dormir o que comer.
No estamos en el hoyo ni mucho menos, pero las carencias comienzan a sentirse.
Esa presión.

Pero hoy, mi papá compartió con nosotros un testimonio sobre este mismo tema y... casualmente mencionó Mateo 6:25-34.

Y entonces me di cuenta de que el afanarme por el dìa de mañana y el de hoy y pasado, no solucionaría nada.

En la abundancia y en la carencia, Dios tiene el control de todas las cosas.
Nos cuida igual que siempre, nos ama igual que siempre.
Nunca nos dará la espalda.

No suena sencillo, y sé que tengo que trabajar en mi fe.
Pero confió en que Dios suplirá, nos ayudará y tengamos mucho o poco, tendremos algo más importante: felicidad.

Por que la felicidad no se basa en cuánto dinero tienes o qué tan próspero seas.
Ni nisiquiera Carlos Slim con sus millones y sus monopolios es feliz.
Por que lo declaró frente a la prensa: "No soy feliz".

La felicidad radica en pequeñas cosas que vivimos diariamente, todas dadas por la mano de Dios.
Teniéndolo a Él en nuestras vidas no tenemos porqué afanarnos, si lo tenemos a Él lo tenemos todo en esta vida, almenos todo lo que vale la pena.

26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?[a]

28 »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan;

29 sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.

30 Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?

31 Así que no se preocupen diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿Qué beberemos?" o "¿Con qué nos vestiremos?"

32 Porque los *paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.

33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.

34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.