domingo, 25 de julio de 2010

Él perdona...


Ya está. Conocemos lo que hay que hacer para arrepentirnos de nuestros pecados.
Sabemos que Dios nos perdona. ¿Lo sabemos?
Pero... existen cosas en nuestro pasado que guardamos bajo llave muy, muy en lo profundo de nuestro corazón.
No queremos que nadie lo sepa, es más, ni siquiera queremos recordarlo nosotros mismos. Pero es parte de lo que somos y es lo que nos trajo al lugar en donde estamos ahora, sea bueno o malo.
Algo nos pesa, venimos arrastrando un algo desde muchas millas atrás.
Es entonces cuando tienes que detenerte y revisar tu cofre de secretos.
Algo allí no anda bien. Algo allí te detiene.
¿Por qué?
Entonces quizá contra nuestra voluntad, recordamos ese algo que habíamos logrado ignorar por un rato y nos damos cuenta de lo mucho que nos pesa.
Caemos en la cuenta de que nos está hiriendo el pasado y quizá dudamos si Dios podría perdonarnos eso.
Pero no lo dudamos porque sea algo que haya que cuestionarse.
Dios perdona. El lo prometió.
El perdona a los que se arrepienten de corazón (que significa, claro, caminar en sentido contrario a lo que estábamos haciendo mal).
La pregunta allí sería ¿Qué tan dispuesto estás a perdonarte a ti mismo? o peor aún ¿Qué tan bien conoces las verdades de Dios para creer que te perdonará?



Salmos 130

Esperanza en que Jehová dará redención

Cántico gradual.

1 De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.

2 Señor, oye mi voz;
Estén atentos tus oídos
A la voz de mi súplica.


3 JAH, si mirares a los pecados,
¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?


4 Pero en ti hay perdón,
Para que seas reverenciado.


5 Esperé yo a Jehová, esperó mi alma;
En su palabra he esperado.


6 Mi alma espera a Jehová
Más que los centinelas a la mañana,
Más que los vigilantes a la mañana.


7 Espere Israel a Jehová,
Porque en Jehová hay misericordia,
Y abundante redención con él;


8 Y él redimirá a Israel
De todos sus pecados.