miércoles, 17 de febrero de 2010

Cambiar de piel

..."-No te contaré cómo me convertí en un dragón hasta que se lo pueda contar a los demás y acabar con ello- dijo Eustace.

-Adelante -dijo Edmund.

-Bueno, estaba ahí acostado en el suelo sin dormir y preguntándome qué iba a ser de mí. Y entonces... aunque claro, pudo haber sido un sueño. No lo sé.

-Sigue -dijo Edmund impaciente.

-Bueno, sea lo que sea, levanté los ojos y ví lo último que esperaba ver: un león enorme que se acercaba despacio a mí. Y una cosa muy extraña era que anoche no había luna pero brillaba la luz de la luna donde estaba el león.
Se acercó cada vez más y yo me sentí muy atemorizado. Uno pensaría que, siendo un dragón, podría haber derribado a cualquier león sin problemas. Pero no era esa clase de miedo... no sé si me explico.
Se acercó a mí y me miró directamente a los ojos. Yo los cerré con fuerza; pero no sirvió de nada porque me dijo que lo siguiera.

-¿Quieres decir que habló?

-No lo sé. Ahora que lo dices no creo que lo hiciera, pero me lo dijo igualmente. Y supe que tenía que hacer lo que me decía así que me levanté y lo seguí. Me condujo al interior de las montañas. En lo alto de esa montaña había un jardín; con árboles y frutas y todas esas cosas.
En el centro había un pozo.
El agua era totalmente transparente y pensé que si pudiese meterme y bañarme se aliviaría el dolor de mi pata.
Pero el león me dijo que debía desvestirme primero.
Estaba apunto de responder que no podía desvestirme porque no llevaba ropas, pero se me ocurrió que los dragones como las serpientes tienen piel y pueden desprenderse de ella.

Así pues empecé a rascarme y las escamas comenzaron a caer por todas partes.
Y a continuación arañé un poco más fuerte y, toda la piel comenzó a despegarse limpiamente.

Al cabo de un minuto ó dos me deshice de ella, y pude contemplarla allí junto a mí mostrando un aspecto repulsivo. Entonces inicié el descenso al pozo para tomar un baño.
Pero justo cuando iba a introducir los pies en el agua bajé los ojos y descubrí que seguían siendo duros, ásperos y llenos de escamas.
De modo que arañe y desgarré otra vez aquella otra piel que se desprendió sin problemas y fui hacia el pozo para bañarme.

Bueno, pues volvió a suceder exactamente lo mismo. Así que volví a rascar y me deshice de la tercera piel. Pero supe que no había servido de nada.
Entonces el león dijo :"Tendrás que permitir que te desvista yo"
Me daban miedo sus garras pero estaba tan desesperado que me acosté para que lo hiciera.
El primer desgarrón fue tan profundo que creí que había penetrado hasta el mismo corazón. Y cuando tiró de la piel para sacarla sentí un dolor mayor al que he sentido jamás.

Lo único que me permitió ser capaz de soportarlo fue el placer de sentir cómo se desprendía aquella cosa. Me arrancó por completo aquella cosa espantosa, igual que pensaba que lo había hecho yo las otras veces. Entonces me sujetó y me arrojó al agua.
Descubrí que el dolor había desaparecido. En seguida comprendí el motivo. Volvía a ser un muchacho.
Al cabo de un rato el león me sacó y me vistió con prendas nuevas..."*


Este relato tomado del libro "Las Crónicas de Narnia. La travesía del Viajero del Alba" nos narra la historia de un muchacho que por sus errores y avaricia se convierte en un dragón.
Encontré algunos puntos que me gustaría tratar para hacer una comparación con la vida de un cristiano:

a)...estaba ahí acostado en el suelo sin dormir y preguntándome qué iba a ser de mí.

Aveces nuestros problemas nos agobian tanto que nisiquiera podemos descansar en paz por las noches afanándonos por lo que será de nosotros mañana.

b)...Bueno, sea lo que sea, levanté los ojos y ví lo último que esperaba ver: un león enorme que se acercaba despacio a mí.Se acercó cada vez más y yo me sentí muy atemorizado. Uno pensaría que, siendo un dragón, podría haber derribado a cualquier león sin problemas.
Pero no era esa clase de miedo...no sé si me explico.


La respuesta a nuestros problemas está en donde deberíamos buscar pero no lo hacemos: En Dios (lo representaremos en esta historia como el león)
Dios es poderoso, y aveces tanto poder nos aterroriza.
No importa que seamos los buenazos en lo que hagamos, seamos fuertes física o emocionalmente no podemos solucionarlo todo... y el temor que Dios inspira no es como cualquier miedo. Es un temor hacia algo grande, maravilloso e incomprensible.

c)...Se acercó a mí y me miró directamente a los ojos. Yo los cerré con fuerza; pero no sirvió de nada porque me dijo que lo siguiera.

¿Por qué somos tan necios que aún teniendo la salida en nuestras narices preferimos voltear hacia otro lado? Pero algo que no podemos hacer es huir de Dios. Él lo sabe todo, que tengamos la disposición de escucharlo o no es otro asunto.

d)-¿Quieres decir que habló?

-No lo sé. Ahora que lo dices no creo que lo hiciera, pero me lo dijo igualmente.


Dios habla de muchas maneras a sus hijos. Pero una manera de escuchar la voz de Dios para nosotros es leyendo la Biblia. La Biblia es la Palabra de Dios y allí está todo lo que Dios sabía que sería útil para nuestras vidas.
Es un regalo que muchas veces menospreciamos.

e)...pensé que si pudiese meterme y bañarme se aliviaría el dolor de mi pata.
Pero el león me dijo que debía desvestirme primero.Así pues empecé a rascarme y las escamas comenzaron a caer por todas partes.
Y a continuación arañé un poco más fuerte y, toda la piel comenzó a despegarse limpiamente. Al cabo de un minuto ó dos me deshice de ella, y pude contemplarla allí junto a mí mostrando un aspecto repulsivo.


Sabemos que las salidas que da Dios nos llevan a una paz inmerecida y maravillosa, sin embargo, muchas veces creemos que sabemos lo que Dios quiere que hagamos y no terminamos de escuchar lo que realmente necesitamos hacer. Pensamos que conocemos el camino hacia la salida y lo tomamos... aunque, quizá no es el correcto.

f)...Bueno, pues volvió a suceder exactamente lo mismo.Así que volví a rascar y me deshice de la tercera piel. Pero supe que no había servido de nada.

Y seguimos de necios. Al ver que la salida que tomamos no fue la correcta, en vez de esta vez ponernos en oración para preguntarle a Dios que salió mal, volvemos a internarlo por nuestros medios o fuerzas. El resultado seguirá siendo el mismo sin importar cuántas veces lo intentemos.

g)...Entonces el león dijo :"Tendrás que permitir que te desvista yo"
Me daban miedo sus garras pero estaba tan desesperado que me acosté para que lo hiciera.


Es triste, pero muchos de nosotros tenemos que llegar hasta el límite de nuestras fuerzas para darnos cuenta de que no podemos solos. Dios nos dice: deja que yo te desvista.
El sí tiene el poder para hacerlo.

h)El primer desgarrón fue tan profundo que creí que había penetrado hasta el mismo corazón.Y cuando tiró de la piel para sacarla sentí un dolor mayor al que he sentido jamás.
Lo único que me permitió ser capaz de soportarlo fue el placer de sentir cómo se desprendía aquella cosa.


Aveces nos puede parecer que la salida que Dios proporciona no es la adecuada o la mejor para nosotros. Incluso puede doler.
Pero Él es Dios, Él sabe lo que hace y por qué lo hace.
Hágase su voluntad, no la nuestra.

i)...Descubrí que el dolor había desaparecido. En seguida comprendí el motivo. Volvía a ser un muchacho.
Al cabo de un rato el león me sacó y me vistió con prendas nuevas...


Dios sana, Dios restaura, Dios salva.
Si mandó a su hijo para que muriera por tí en la cruz para darte vida eterna ¿Crees que no será capaz de salvarte una vez mas? Dios tiene el poder de hacerlo.

Quiere hacerlo.

Pero tú tienes que aceptar el regalo que te ofrece.
No importa si ya lo aceptaste una vez, acéptalo de nuevo.

Lo único que tienes que hacer es aceptar que eres pecador, que no puedes hacerlo tú solo y que tus fuerzas no son suficientes.
Pídele a Dios su ayuda y deja en sus manos tu vida entera.
Él te ayudará a solucionar tus problemas.
Él es la única salida.


Dios me salvó al enviar a su hijo a morir por mí en la cruz para darme Vida Eterna.
Y la salvó nuevamente al haber estado alejada de Él sumergida en tantos problemas que llegé a considerar el suicidio. Yo sentía que ya no podía más.
Pero entonces decidí escuchar su voz y aquí estoy. Viva, feliz y restaurada.
Deje mi vida entera en manos de Dios.

Juan 3:16 (Nueva Versión Internacional)
16 »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo *unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Éxodo 15:26 (Nueva Versión Internacional)
26 Les dijo: «Yo soy el Señor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis leyes y mandamientos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor, que los sana.»

Salmos 69:29 (Nueva Versión Internacional)
29 Y a mí, que estoy pobre y adolorido,
que me proteja, oh Dios, tu *salvación.






* El Viajero del Alba.
Autor: CS Lewis
Editorial:Planeta, S.A
www.destinojoven.com


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